En un tramo decisivo de la temporada, San Martín de Corrientes encontró respuestas puertas adentro. Ante las bajas que acortaron la rotación, los juveniles Mateo Rearte y Gerónimo Ramallo dieron un paso al frente y comenzaron a consolidarse como piezas importantes dentro del equipo.
Ambos jugadores comenzaron a transformarse en una alternativa confiable ya que no solo sumaron minutos, sino que lograron sostener la intensidad y el nivel competitivo que exige la Liga Nacional, aportando energía y compromiso en momentos claves.
Rearte, con un perfil más ofensivo, supo aprovechar sus oportunidades y mostrar su capacidad anotadora. Su crecimiento dentro del equipo no es casual, sino el resultado de una preparación constante que ya se disfrutaba en la Liga Próximo.
"Lo primero que se me vino a la cabeza fue tratar de disfrutar el momento y estar preparado todos los días para entrenar bien y poder llegar bien a los partidos", expresó el juvenil correntino.
El salto a la máxima categoría representó un desafío: "Lo más complicado capaz fue el nivel de condición física y después un poco los nervios lindos, tratando de hacer las cosas bien".
Sin embargo, su adaptación se apoya en el aprendizaje constante: "Estoy aprendiendo mucho de los más grandes, siempre escuchando y tratando de hacer lo mejor para el equipo".
En cuanto a la confianza, Rearte destacó la importancia del entorno: "La manejo con tranquilidad, tratando de tener buenos momentos y con la confianza que me dan el equipo, el DT y mis compañeros". Y sobre su rol en cancha, fue claro: "Siento y trato de aportar energía en la defensa como en el ataque e intensidad al juego".
Por su parte, Ramallo se ganó su lugar desde la intensidad defensiva. "Lo primero que sentí fue felicidad, una gran responsabilidad y además una confianza tanto del entrenador como de mis compañeros", señaló.
El juvenil también hizo foco en las exigencias del nivel: "Lo más difícil fue la velocidad de decisión a la hora de jugar, pasa todo a otro nivel". En ese proceso, remarcó que el aprendizaje de los referentes es clave: "Aprendo todos los días de ellos, pero lo que más me marcan es la constancia. Me fijo mucho en cómo se preparan para los partidos y sobre todo en la recuperación".
En la misma línea, destacó un crecimiento en la confianza: "Al principio me costaba, pero con los partidos y la ayuda de mis compañeros, no se hace tan pesado". Y en cuanto a su aporte dentro del equipo, declaró: "Siento que aporto intensidad defensiva cada minuto que me dan y, ofensivamente, tratar de ver las ventajas y saber aprovecharlas".
Rearte y Ramallo no solo están cumpliendo: están mostrando estar a la altura del desafío. Y en un equipo que pelea por objetivos importantes, pueden ser un factor determinante de cara a los playoffs.
Informe y fotos: Prensa San Martín.





